PALABRAS

Foto: Bigcrassh


 

Era un coleccionador de palabras. Devoraba los libros en su búsqueda y subrayaba la que para él era desconocida, una vez terminada la afanosa tarea, con su pluma fuente y perfecta caligrafía, la trazaba en la cama de celulosa que había dispuesto para ella. Esperaba paciente a que la humedad convertida en  tinta se secara y antes de que marchitase la colocaba en el techo de su alcoba para que fuera atraída por las que se encontraban conformando ese universo de misteriosos significados y conceptos. 

En un principio no buscaba el concepto de su nueva aventura, en lugar de ello, se dedicaba a admirarla en su superficie y extasiado contemplaba la figura que hacía la unión de sus letras, y con sus ojos cerrados, dibujaba con sus dedos el delicado contorno que trataba de descifrar, así, en el misterio, comenzaba a amarla. Lo hacía de esta manera porque él no quería decepcionarse con el primer encuentro. Sabía que existían palabras que contenían en su interior, rabia, ira, desesperanza, amor y otras que son dulces, amargas, saladas. Pasado el tiempo de compenetración con la forma, se armaba de valor y buscaba el misterio que guardaba aquella unión de grafemas.  Si no correspondía el significado a lo que él había sentido e imaginado, la aceptaba tal cual, después de todo, ya la había recorrido con su mente y con sus dedos en la imaginación  y le había dado un lugar  importante en su universo de estrellas. De esta manera realizaba su fiel unión con las palabras para que estas ya no lo abandonaran, porque él conocía la tiranía y el dolor del silencio y a eso ya no quería regresar. 




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